sábado, 27 de diciembre de 2014

Hijos del Azar (Nana)

¡Hola!

Hoy os traigo un regalo: un trocito de la novela que estoy escribiendo ahora ^^ No, esta vez no es de misterio, y no tiene muertos ( ¿o sí? chachachaaaannnn) (ya pondré trozos de otras novelas para que se entienda el comentario XDDDD).

En fin, esta novela surgió de... oír canciones de Amaral, supongo. En realidad, tenía dos personajes por un lado de una novela que no supe acabar y otros de una novela que no sabía empezar. Y me dije... ¿por qué no juntarlos? Y así surgió Hijos de Azar. Son dos historias paralelas, aunque pueden que se junten en un momento dado. O no. Esa es la gracia: la estoy escribiendo sobre la marcha, sin planear absolutamente nada. Y me gusta. Me pica la curiosidad por saber lo que va a pasar XDDD

Hoy os traigo un trocito de Nana, porque me sorprendí mucho al escribirlo. Ella es dulce y se ríe siempre, pero me sacó su mal genio de una forma que no esperaba. Pongo toda la "escena" para contextualizar un poco, pero lo realmente importante es el último párrafo. Espero que os guste ^^

HIJOS DEL AZAR


-¡Oh, Pablo! ¡Me tenías que haber visto! Ha sido tan genial…
Pablo me escucha mientras comemos. Ya le he contado varias veces los pormenores de mi actuación, pero no me dice que me calle. Algo es algo. Muchos ya me habrían intentado cerrar el pico.
Sí, intentado. En momentos como este, en los que soy un auténtico manojo de nervios, es imposible que me calle.
-¡Y todo el mundo mirándome! Y luego ha venido el crío y me ha dicho que si se podía hacer una foto… ¡conmigo! ¿Te lo imaginas? ¡Como si fuera famosa!
-Me alegro-dice él. Finalmente, le he dejado un huequito para hablar.
Pero no me gusta su tono. Esconde algo. Lo sé, soy buena para estas cosas.
-¿Qué? ¿Qué pasa?
Sus ojos marrones me evitan. Se despeina el cabello oscuro. Caray, es como si hubiera viajado en el tiempo al primer día que estuve aquí.
-Nada… nadaimportante-otra vez habla muy rápido, como cada vez que algo le incomoda.
-No, habla. ¿Qué pasa?
-Que yo que tú no me haría tantas emociones. Quiero decir, está muy bien que hayas tenido tanto éxito en tu primer día, pero no es fácil mantenerse. Quizá otro día no tengas tanta suerte, y no es cuestión de que te lleves un gran chasco… No me gustaría verte triste.
¿Qué no le gustaría verme triste, dice? ¿Y por qué rompe así mis ilusiones? ¿Por qué pone en palabras lo que yo ya sé pero que en estos momentos no me apetecía recordar? ¿Qué pasa, no tengo derecho a regocijarme en este pequeño éxito?
Me levanto de la mesa. Le miro directamente a los ojos y, aunque él trata de evitarme, le obligo a que también me mire a mí.
-Mira-comienzo, tratando de contener mi rabia-. No sé si creerás que por ser un año menor que tú soy una tonta. O por tener sueños especiales. ¿Qué te crees, que no sabía las dificultades? ¿Qué no sabía que me tendría que buscar algo más? No, Pablo, no me fui del pueblo buscando lo fácil, me fui a buscarme a mí misma. Y eso es algo muy, muy difícil. Y estoy dispuesta a asumir los riesgos. Me da igual si me derrumbo, volveré a levantarme. Da igual si estoy triste, volveré a sonreír. Porque si no llorara alguna vez, significaría que estaría mintiendo siempre. Así que no trates de quitarme ilusiones. Porque, en ese caso, me estarías quitando el alma.
Y, dicho esto, salgo de la cocina.




1 comentario:

  1. Ohh, qué bonito lo que dice. Es muy inspirador.
    Yo también he empezado estas Navidades a escribir una historia sobre la marcha, a ver que sale, y de momento va bien. Tienes razón con eso de que "te pica la curiosidad", ¡es divertido ver como todo cobra forma delante de ti!
    Un beso!!!

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